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AMAR A UN HETERO
  por Alan-h

  1/7/2007




Cuando un chico hetero se enamora de una chica que no le corresponde, se intenta hacer amigo de ella. Le envía flores. Le hace canciones. Le regala sonrisas. La intenta conquistar de alguna manera.

Ella, quizá siga sin sentir... y siga sin poder corresponder. Pero en cualquier caso, la chica se sentirá alagada, como no podría ser de otra forma, e incluso, seguramente, le entregará su amistad.

Cuando un chico gay se enamora de un chico heterosexual, también intenta, si puede, hacerse amigo suyo. Y punto.

Los gays, o al menos algunos, o los que somos de ciertas generaciones, tenemos una extraña capacidad de vivir el amor de forma íntima, y para adentro. El miedo a perder a la persona que amas y el conformismo de tener algo menos que nada, quizá sean los motivos.

Y es que, por experiencia propia y ajena, hay un cambio sustancial en el amigo que amas al armarte un día de valor y decirle lo que sientes. Sin más intención... sólo porque es tu amigo. Éste tiende a alejarse o a medir en exceso sus caricias de amigo. Justo lo que temes perder.

Llega un momento en que el dolor por ´ese amor´ se ve incluso eclipsado por la sensación de estar engañando a un amigo. Eso de no poder contarle algo que le involucra a él. Y te sientes falso. Y te sientes un impostor.

El caso, es que ese temor de perder ese algo, te hace ser el amigo del amado. Y vivir ese amor intenso y silencioso, y posiblemente por albergar una leve y lejana posibilidad de que ese hetero, un día, se vuelva hacía a ti y te mire como en una de tus miradas furtivas.

El amor secreto al amigo, que incluso te hace ayudarle a conquistar a la chica que a él le gusta. O comprar una rosa y dársela a él, ocultando que es tu regalo, y enmascararlo como la enseñanza para que mantenga a su chica contenta. O buscarle un lugar para que hagan el amor. O prestarle un lugar.

Pero sigues ahí. Un amor personal, no compartido, intransferible avivado por un descuido al poner la mano sobre la tuya. Por un juego tonto en el que tenga que besarte en los labios. Por un abrazo que te dé al verte llorar y no contarle el motivo. Y tú, desde un balcón formado para que no se de cuenta de cuando le miras, le observas desde las cortinas que forma la gente en un bar. Y si está cerca, llega a ser más que suficiente.

Ese amor de intensidad unilateral se pasa en algùn momento, aunque el momento dure años. Y dudas de tu capacidad de amar con los tiempo. Y una vez más caes en la trampa, y la química se dispara y ... un nuevo amigo hetero amado.

Hay gays que no les gustan nada los sitios de ambiente. Hay quien dice que son guetos. E incluso hay quien se permite el lujo de criticar a todos esos gays de ciudades pequeñas y publecitos que cuando van a una ciudad buscan un lugar de ambiente.

Y querer rodearse de gente que siente como tú, es cuanto menos, quizá, porque hay veces que esperas, que sueñas y que deseas que cuando la química se dispare, y unos ojos te encandilen, por una vez, una vez al menos, puedas intentar ser amigo suyo, y regalarle flores, y hacerle una poesía que puedes entregar y sonreirle porque sí.

Y descubrir, por fin, que es tener la posibilidad de conquistar a alguien.

 

 

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